Abr 11, 2009 1
Los abrazos rotos

Los abrazos rotos. O de como poner un primer plano de Penélope Cruz cada dos minutos. Nos resulta excesivo tener que ver a Penélope Cruz tan de cerca tantas veces. Penélope radiante, Penélope sufriendo, Penélope tras caerse por las escaleras, Penélope probándose ocho pelucas… Supongo que tener una actriz como Penélope, aunque sea tu amiga íntima, resulta costoso y hay que amortizarlo.
No es que las actuaciones de todos los actores sean mediocres, también hay algunas pésimas. Una Blanca Portillo demasiado intensa (seguro por petición del director), Lluis Homar aburridísimo y, como colofón, Dani Martín en un cameo absurdo y totalmente prescindible. La única actuación decente es la de Kira Miró (broma) y la de Carmen Machi (de verdad).
La historia busca ser original y tener un final de esos que te hacen comprender por qué los personajes son tan intensos y desgraciados. El único problema es que a los cinco minutos de la película puedes imaginarte por qué los personajes son como son. Una historia predecible, no por realista y creible, sino por plana y poco pensada (seguro que es cierto eso de que Almodóvar la escribió entre migrañas, cuando no le apetecía pensar mucho).
La mejor secuencia de todas es la entrada a la recepción del hospital, grabada a través de un cristal en el que pone descaradamente:’Clínicas Quirón’. ¿Es que a Pedro le faltaba financiación? ¿Es que le negaron el crédito ICO?
Parece que a Almodóvar le ha pasado como a su personaje Mateo. Con la diferencia de que el único culpable es él, no por enamorarse de la actriz protagonista, sino por quererse demasiado a sí mismo y poner más esfuerzo en el marketing, que en la película.


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