Mar 28, 2010
Demablogia: Rosa Díez y la maldad
Desde la redacción, podríamos perfectamente adoptar la estrategia Rosa Díez. Podríamos llorar porque los dos grandes portales de comunicación online de este país, Elcliche.com y Elpais.com, quieren que desaparezcamos porque nos ven como una amenaza, como un portal que dice lo que piensa sin tapujos, capaz de acabar con su hegemonía mediática.
Para que funcionara lo tendríamos que repetir día tras día, decir que nos hacen el vacío, que no publican nuestros comentarios, hacer un banner publicitario con un eslogan que diga algo así como “lo que nos une” y poner una foto de Tim Berners-Lee.
Pero en CV reconocemos que no tenemos criterio, que cambiamos de opinión para ganar visitas, admitimos que hablamos (muchas veces de forma contradictoria) sobre Eurovisión y Lost, no porque nos interesen lo más mínimo (que quizá a algún miembro de la redacción sí), sino porque sabemos que son temas que van a aumentar el tráfico de nuestro portal.
Siguiendo con el eslogan de antes, podríamos decir “lo que nos separa” a UPD y CV es que nosotros somos conscientes de que decimos tonterías y no nos tomamos en serio.
Rosa Díez nos ha vuelto a regalar una interesante entrada en su blog, bajo el título “Rosa Díez, mala, mala, malísima”. Una entrada escrita para contestar a la columna de García Montero en Público y que destaca básicamente por dos cosas: la típica estructura de “digo en dos párrafos cosas inconexas, juego a parecer que me contradigo y luego lo cuadro todo en tres líneas, quedándome con todos mis lectores para hacer como que soy lista” y porque esta vez, a pesar de tener fácil la defensa de su argumento, Rosa pasa de toda coherencia interna y se dedica a hacer demagogia al estilo que ya nos tiene acostumbrados. Juzguen ustedes mismos:
“Se preguntarán ustedes por qué recomiendo su lectura si no tiene interés como pieza literaria y se dedica a denigrar mi persona. Pues lo recomiendo porque es un síntoma más del pavor que nos han cogido los dos grandes partidos y de cómo espolean contra nosotros a sus voceros”.
Rosa podría haber utilizado los datos de esas encuestas que, según ella, le otorgan una posición clave en las próximas elecciones autonómicas o podría haber hablado de su programa político, pero opta por seguir con lo de que todo el mundo le tiene miedo para transmitir una fortaleza que sus ideas y opiniones políticas, analizadas de cerca, no le dan.
García Montero en su columna dice que Rosa no es querida entre los vascos, para refutarlo, la líder de UPD publica un sms (suponemos que doble o triple, menos mal que los mensajes del País Vasco a Madrid no tienen tarifa internacional) que un amigo suyo le envió después de leer Público:
“Dile a ese tipo que muchos vascos te queremos mucho; y que unos pocos te quieren tan poco que llevas dieciocho años con escolta y hasta te mandaron un paquete explosivo a casa…”.
La frase que más nos ha gustado de la entrada es la siguiente:
“Estuve a punto de entrar en Publico — con mi nombre y apellido– para puntualizar el relato que hace García Montero sobre mi persona en relación con su afirmación de que en el País Vasco no me quieren. No lo hice: tenía que poner el arroz con almejas”.
La redacción no quiere polemizar sobre si Rosa Díez tenía que hacer realmente un arroz con almejas. Lo que nos choca es que no perdiera el tiempo en contestar a García Montero en Público.es y sí en escribir una entrada relativamente elaborada en su blog. Vamos, que algo sí que le ha tenido que afectar. Rosa Díez repite continuamente que, si alguien se molesta en hablar mal de ella, es porque dice verdades que incomodan.
Quizá es que esta vez, García Montero ha dicho verdades en su columna que han incomodado a Rosa.
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Le rogaria que tomase posicion sobre la ley de divorcio del 2005.
todas las autonomias que tienen competencias la estan modificando, y las autonomias de segunda, “Las españolas” se quedan en la cuneta.
Es un trato muy injusto, vejatorio incluso para con los hombres.
Hola Antonio, no estamos puestos sobre ese tema, pero nos lo apuntamos.
Un saludo,
CV
Me leí la columna de García Montero y me alegré de no ser la única que pensaba que Rosa Díez es el Alejandro Lerroux del siglo XXI.
Me parto con esta mujer, y estoy ansiosa por leer los comentarios de sus defensores.