Ene 17, 2010
Recap: 21 días viviendo la crisis
Samanta Villar, periodista de Cuatro, estuvo 21 días viviendo la crisis con una familia de Canarias cuyos miembros estaban sin trabajo. Su objetivo era enseñar las consecuencias más amargas de la crisis y cómo familias de 14 miembros dejan de recibir ingresos y tienen que sobrevivir a base de incrementar sus deudas, comer potajes de lentejas y empeñar sus joyas.
Debemos reconocer que la redacción hasta el minuto 10 estuvo buscando cosas para criticar con poco resultado. Parecía que Samanta Villar había decido hacernos caso tras leernos y dejar la demagogia y el morbo a un lado, pero nos estábamos equivocando. Después una llamada del banco al cabeza de familia pidiéndole que pagara una cuota de 85 euros en un plazo máximo de dos días, Samanta sale al balcón con su cámara para contar cómo se siente. Cuenta que tiene una ¨opresión en el pecho¨ que casi no le deja respirar, que ella está muy nerviosa y que no ve nada claro que la familia pueda conseguir esos 85 euros con lo que el banco les va a quitar la casa. La periodista se siente fatal. Está claro, Samanta, como tú dices no es lo mismo contarlo, que vivirlo.
Una vez Samanta ya ha empezado a hacer, decir y grabar chorradas, ya no se le puede parar. Su siguiente movimiento es ir a una empresa de limpieza a pedir trabajo, le dan uno de limpieza de escaleras. ¿Cómo limpia Samanta? Pues bien, lo único que nos dejan ver es cómo se enfrenta histérica (y con unas sandalias muy monas, por cierto) a una cucaracha. Qué vida más dura la de la crisis, se nota que estás viviendo las consecuencias más dramáticas del colapso de la economía mundial, Samanta.
En el minuto doce Samanta ya ha conseguido que la redacción empiece a gritar histérica mientras mira la pantalla, la periodista, mientras friega un retrete, nos regala una gran reflexión “tal cual yo lo veo, lo único indigno de este trabajo, es el sueldo”. CV pensaba que lo más indigno de todo era el pañuelo que te habías puesto en la cabeza para potenciar tu look de limpiadora pobre.
En el minuto quince, Samanta, tras ayudar a el cabeza de familia con una mudanza, recapacita: “están en ese punto en el que piensan en el suicidio, o sea, en ese punto de desesperación, ¿eh? Cuidao que es muy serio esto”. El corrector de textos de la redacción en ese momento saltó de su mesa y se fue corriendo tras decir: “puedo con todo, menos con una síncopa”.
Después de acabar el reportaje, la conclusión de Samanta es muy clara y básica: “Qué desastre, qué impotencia (…) que encuentren un trabajo pronto, porque así podrán descansar”. Todo esto llorando, como siempre.

pobre Samanta jaja aunque realmente a mi el único documental de 21 días que me conmovió fue el de la mina.